viernes, 29 de febrero de 2008

Por la escombrera... otra vez a Las Cascareiras

De viernes en viernes y paseo porque me toca... pues ná, esta vez me acerqué a la zona de la escombrera clausurada en Andés, y andando andando acabé llegando a donde el viernes pasado, es decir, a Las Cascareiras. Quizás se tarde un poco menos de esta manera, aunque así es impepinable el ir a patita, mientras que por donde el otro día se puede pasar en coche si no se tiene mucho "duelo" de él. El paso está perfectamente indicado, como se ve en la foto, y el camino que a partir de ahí deja de estar asfaltado, lo estuvo en algún momento, con lo que tampoco hay mayor problema en bajar hasta el final, donde hay "amplio aparcamiento" justo antes de lo que en sí debió de ser la escombrera. Allí también hay un claro indicador de hacia dónde podemos seguir, en nuestro caso en dirección a la playa de Navia, aunque no nos hará falta alcanzarla. Desde la escombrera ya se puede ver la punta de mis "desvelos" últimamente; ahí os queda otra foto más.
Hoy pasé un poco más hacia el oeste de la punta, y llegué a una playita de piedra y losa suelta en cuyo costado derecho hay unas lastras bastante interesantes. Pongo una secuencia de izquierda a derecha desde arriba; las bajadas, ciertamente todas muy cortitas y fáciles, claro, por eso tará tan trallao como decís.
Camino de vuelta, y antes de pasar por la punta, me fijé en unos entrantes en la piedra donde el agua tomaba muy buen color, ese blanco lechoso tan apetecible; hoy estaba la marea arriba, claro que marea totalmente muerta, apenas un metro desde la zona media de siempre (por cierto, cuantificable en torno a los 2,4 m. de altura ¿no?) Con lo que no pude ver a dónde llegaría cuando suba de verdad... pero bueno, menos que lo que yo pensaba, fijo que queda bastante piedra al descubierto en cualquier caso... tengo que sacar tiempo para bajar las cañas algún día.

martes, 26 de febrero de 2008

Las agujas prefieren el calor 1

Como veo que la pesca de aguja cuenta con practicantes en el blog, os pongo el texto de un artículo publicado en feder MAR hace tiempo. Lo he releído y la verdad es que he encontrado algunos fallos, pero prefiero dejarlo tal como fue enviado en su momento.



"Las agujas prefieren el calor"

De manera injusta se llega a infravalorar las posibilidades deportivas de ciertas especies. Entre ellas merecería la pena destacar, sin lugar para la duda, los mujoles y las agujas.

Pertenecientes al Orden de los Sinentognatidos, se caracterizan por su esbelta figura sobre cuya fotografía prevalece, en claro predominio, la proporción alargada sobre cualquier otra. La única aleta dorsal la veremos asentada muy atrás, a la altura de la anal. Sin duda contribuye a particularizar ese aspecto singular y atrevido una boca en forma de pico, con dos acusadas mandíbulas repletas de puntiagudos dientes. Estoy describiendo a la que damos en denominar como aguja común o corsito. Un bello, espléndido pez que alcanza tamaños notables, sobre todo en la costa noroeste de la Península Ibérica. No resulta extraño capturar ejemplares que superan los 90 centímetros de longitud, con un peso que de sobra alcanza y sobrepasa el kilogramo y medio en la balanza.


Allá por el mes de abril-mayo se aprecia la arribada a las cercanías del litoral de nutridos cardúmenes. Buscan las aguas calientes, las zonas más someras donde proceder al imperioso desove estival.




La época ideal en que podemos suponer la presencia de agujas varía año tras año. Este fenómeno depende claramente de parámetros como la temperatura y la estabilidad de las aguas. Los huevos flotantes precisan gradientes Celsius moderados; la dinámica de las marejadas invernales no supone un factor positivo para la supervivencia de los mismos. A partir de estos índices, supuestos a finales de la primavera y durante la siguiente estación, resulta notoria la variabilidad en torno a otras circunstancias incógnitas, que no se evidencian, ni permiten al observador profano adivinar, ni predecir. Así que, esperando la llegada, el inicio de la temporada, haremos bien en probar suerte durante el periodo de mareas vivas de abril o de mayo.


El “corsito” aprecia significativamente la mar encalmada, las mareas que hacen coincidir la pleamar y las horas centrales del día, con el aro solar en su punto más elevado. No obstante, se acercarán durante el flujo con mares de cierto porte y aquellos días en que la superficie marina se ve agitada por el fresco aire del nordeste, fenómeno meteorológico tan natural en la azotada línea litoral del Mar Cantábrico.



Los bandos acostumbran a situarse cerca de la superficie y a distancia. Raramente invaden el terreno donde acostumbran a deambular sargos y lubinas. Se quedan como en un segundo plano, esperando en actitud acechadora la arribada de algún elemento nutritivo que la corriente de reflujo se encarga de vehicular. Alevines de peces, cefalópodos, crustáceos...una amplia variedad de alimentos satisface al ánimo de subsistencia. Ello nos permitirá dar un contenido claramente relajado a las jornadas de pesca.


Como cebos objeto de predilección destacaría la lámina de chipirón, especialmente durante los meses de abril y mayo; la tira de sardina, caballa o aguja en pleno verano; la gamba a poco que comience el otoño; la pulga, durante todo el estío y comienzos otoñales. ¡Qué he dicho! Sí, está empíricamente constatada la toma sin desdén de trozos de congéneres.


El macizado o cebado se convierte en un acto ineludible a fin de dar por cumplidos los requisitos que la técnica impone. La única oportunidad de alcanzar a una colonia en movimiento se logra con garantías atrayendo al circunspecto animal. Si optamos por acudir a un cebo como la pulga, es conveniente machacar previamente unos puñados. Para ello precisamos un pequeño cubo y un cilindro de madera, materiales simples que sustituirán a un efectivo mortero. La pasta de anchoa no va a defraudar expectativa alguna, si la vertemos tal y como haríamos para fijar al sargo. La corriente de fondo se encargará de acercar tan irresistible y completo aroma a las especializadas y sensibles narinas de la aguja. El chipirón, bien triturado y usado con moderada insistencia, dejará una puesta poblada de ávidos beloniformes.

Conociendo varios conceptos acerca del comportamiento, las necesidades y prevalencia, ahora se hace preciso poner a punto el material y los aparejos. La elección de la vara, como no, queda sujeta a las preferencias individuales. Si a pescadores ribereños les agrada compartir la caña de fondo (de alta potencia y en torno a los 5 metros de longitud) para estos menesteres, creo que se muestra más eficiente portar cañas de alta sensibilidad y dotadas de ligereza. Con un blank de carbono, unos 5 a 7 metros y potencia entre 10 y 50 gramos, puede ser suficiente, siempre que esté concebida para ascender pesos de hasta 1,5 kilogramos, al menos.


Debemos lanzar un flotador a cierta distancia y un cebo liviano. ¿Para qué necesitamos un gran y pesado carrete? A precios bastante económicos encontramos modelos fiables, con ratios de recuperación elevados y capacidad parra albergar unos 150 metros de nailon del 0,28 o 0,30 milímetros de sección. Es un hilo de calidad, suficiente para el objeto que nos hemos propuesto.


El bajo de línea adaptado a la norma, el sistema que los aficionados han estandarizado a lo largo de la historia, conviene al tipo de comportamiento de la especie. Se compone de un flotador o boya, con preferencia de color vistoso rojo o naranja y unos treinta gramos de peso. Personalmente me decanto por los de neopreno, estables, fáciles de lanzar y manipular y muy visibles. Se sitúa en el sedal madre, bien fijo. A tres o cuatro centímetros fijamos un emerillón pequeño,pero de calidad, tono oscuro. Luego un largo brazo, de entre 1,5 y 2 metros. Los finos dientes configuran una sierra capacitada para desnaturalizar hilos groseros. Por ello se tiende a exagerar la sección, llegando a prepararse terminales en el 0,45.




Seguimos...

lunes, 25 de febrero de 2008

Lubina de Manuel

Manuel nos envía estasfotos. Los comentarios sobre su captura los hizo en el foro.

El flash minnow no te falla, eh compañero.



Gracias, Manuel

domingo, 24 de febrero de 2008

"Ese etéreo..."

Ondas de fondo, muy espaciadas. Una visión al largo, precabida. Bajamos a la punta, y al "lago das vacas"...no sé, pero algo me "mosquea", cuando hay que pensar tanto, vamos, cuando no ves claras las cosas: marea muy grande, algo tardía, periodo de onda extrañamente largo...y una quedada la semana anterior (para imaginar toda suerte de aparejos, arrasando...).
Disculpas de mal pescador, fallo general en pronóstico. Pero sí una plácida tarde por Muxía con José Manuel.

Bueno, no son quejas, es un reconocimiento del "etéreo", de el "algo" que nos vigila, que reparte suerte y se encarga de mantenernos a raya...lo entiendo, lo acepto como parte de la filosofía.
Si ayer, viernes, me regaló una estupenda lubina de quinientos gramos pasando los dos kilos...y hoy al amanecer, persigue otra el chivo que tan bien maneja José Manuel...y sale y aparece , majestuosa, portando una esbelta y delgada figura de 4,6 kilates...pues ya está, aceptación .. quedamos así, ¿vale?

Un saludo a todos. Jose, enhorabuena, robalo bien trabajado, ¡pardiez! ¡Cómo peleó, bravo roballón...!

Y en la foto general, Martín prosigue sus lances, tras una semana en que la suerte premió su insistencia con varias "labrax"








No son "apaños" de photoshop"; tampoco es que el índice de crecimiento haya aumentado por vaya usted a saber qué efecto climático...Jose pescó una guapa y luego una para fantasía...






Diagnóstico: "roballitis aguda"

viernes, 22 de febrero de 2008

Las Cascareiras

Hola de nuevo... pues aquí vuelvo yo para relataros mi última escapada, de esas de diez minutos corriendo, otros diez haciendo fotos, vuelta pa'rriba y al trabajo justito. Esta vez me acerqué hasta Las Cascareiras -o eso creo, espero que Carlos me confirme que esta vez acertara, porque sino va a ser que no las encuentro-. La zona es la que queda justo al este de la desembocadora de la ría de Navia, tras pasar la playa de Navia y la del Moro; de ahí hacia la derecha ya tenemos las diferentes playitas, calas y puntas de Andés y más allá la de Frejulfe, todo ello enfrentado directamente al mar (ya no a la zona de la ría). Algo así como si dijéramos el límite oriental de la Ría de Navia.

Siguiendo sabios consejos recibidos anteriormente :-), y que espero haber interpretado con corrección, llegué a una curva en la carretera donde hay una casa y un árbol al lado de un camino de monte que se adentra hacia el norte. Allí dejé el coche (hay bastante sitio, y el caserío parece estar deshabitado, vaya sitio para vivir, ¿no lo venderán barato? jeje) y empecé a andar, siempre por un camino en bastante buen estado y hacia abajo -el coche seguro que no tenía demasiados problemas, pero algún arto y toxo sí que se encuentra, así que mejor no meter nada muy nuevo por ahí-
Hacia la mitad de la bajada, mirando hacia el oeste se ve la entrada de la ría, con el ya conocido Cabo de San Agustín y el faro al fondo; se puede seguir por un sendero a la izquierda, o continuar por el que íbamos, siempre hacia abajo y al norte.
Ya bastante abajo saqué esta secuencia de tres fotos, girando de oeste a norte y donde se aprecian los bajos de la zona. Indicar que la marea estaba bajando, faltaría hora y media para que llegase a su límite inferior.
Finalmente, tras diez o quince minutos de camino andando, se llega a una especie de "rotonda" alrededor de un centro de toxo, muy cómoda y amplia para poder aparcar los vehículos en caso de decidirse a bajarlos; había tres personas pescando, que yo viese -quizás alguno salga en alguna foto, espero que no se me moleste-; debían estar en los pulpos o en las barbadas, por lo que puede apreciar desde la distancia.
Pero el buen camino, lejos de acabar en el "aparcamiento", continúa hasta la roca misma, vamos, que se baja hasta la peña sin salirse del mismo, llegando a una "arribada" de muy poca altura; justo en ese punto hice un par de fotos más, con una panorámica parecida a la anterior. En la primera se ve a la izquierda del todo la playa de la Barra de Mohías y también hacia el centro a nuestros pescadores matutinos. Fijaros en lo bajo que ya estamos y todavía "sin despeinarse"
Al llegar a este punto, y mirar hacia abajo, entendía porqué le llaman Las Cascareiras: el montón de conchas es impresionante, seguro que por ahí hay buenos sargos rondando ¿no? Claro, que el sitio es enorme ¿alguien me dice dónde me pondría para probar? ¿y cuándo? Igual con la marea arriba se meten hasta el pie de este cantil mismamente. Aunque mejillón se ve casi por todos lados, como también podeis ver en otra instantánea.
Y nada, poco más que contaros; el mar un poco movido, sonando como telón de fondo, hacía que menos volverme al curro se me ocurrieran mil "maldades" pa quedarme por allí, pero no podía ser; así que otra caminada, esta vez hacia arriba, que se nota la diferencia, y al tajo. Para despedirme con buen sabor de boca, otras perspectivas, esta vez empezando por el límite este de esta punta; para que veáis que en bajamar hay roca al aire para dar y tomar :-)

martes, 19 de febrero de 2008

Rober, sigue así, que mola...

Rober sigue demostrando que, con sapiencia, sacrificio y abnegación, se consiguen capturas...en una temporada realmente aciaga (pero que parece va mejorando).

Gracias, Rober.




domingo, 17 de febrero de 2008

Rober y Eloy "se salen..."

¡Gloriosos premios a la insistencia y buen hacer!

Rober nos enseña el "mega róbalo (6,5 kilogramos) pescado hace poco, como no, con sus inseparables chivos. Más abajo, Eloy nos da un "buen repaso" con las roballizas (3,7 y 0,9 kilos)valdesanas, las cuales no "cato" hace un par de meses...pero el que sabe...





Gracias por las fotos...y por la confirmación que ellas" siguen por ahí...aunque para mí no empieza la temporada, aún...je, je...

Un abrazo

viernes, 15 de febrero de 2008

La Playa de Coedo

Hoy por la mañana, y visto que en media hora que tengo entre que dejo al peque en el cole y entro a trabajar no me da tiempo a otra cosa, pues me fui de turismo costero; quería haber llegado a echarles un ojo a las Puntas de Las Barrosas y Las Cascareiras, pero en vez de eso acabé llegando casi a encima de la Playa del Moro, todavía de Navia, así que tras sacar la foto del Cabo de San Agustín, volvíme y llegué a la Playa de Coedo, que seguro que un montón de vosotros conocéis y podéis contarnos algo en los comentarios (o a través de posts en el apartado de puestas en el foro, que tovía ta un poco vacío).
Total, que aparqué arriba, al lao del cartel que dice "Acceso peatonal", aunque luego ví que los coches deben de andar p'arriba y p'abajo con cierta frecuencia, pero bueno, también se agradece un poco de ejercicio. Al final deben de ser unos 400 o 500 metros la cuestina, cinco o diez minutos; a medio camino hay unos apartaderos hasta donde sí que se podrá bajar bien con las 4 ruedas, más abajo ya será mejor ir en todoterreno si no se quieren problemas -o, reitero, dejarlo arriba que pa eso tan las indicaciones :-)
Desde la mitad de la bajada que os comento están sacadas estas tres fotos, la del centro en la que se ve la derecha de la playa y las otras dos que muestran la costa que queda más allá, hacia el este. Si no me confundo, el primer saliente, rematado por el "Home de Coedo", el segundo rematado con los bajos del centro de la foto que será la Punta Fabal y al fondo la Isla de Soirana. Muy al fondo creo que se ven las Romanelas (jeje, justo donde yo pescaba las agujas, que esperen pa este año).
Aquí os quedan unas imágenes mixtas sacadas del Sigpac (gran invento) para que os podáis orientar.Al llegar abajo encontré una playina pequeña de arena, partida en dos por un pequeño "desagüe" del agua que va recogiendo el carreiro de bajada (y supongo que algo que suelten las dos o tres casetas que hay a los lados, que un par de ellas parecen hechas pa vivir en toda ley, vaya envidia).
Tendrá unos cuarenta metros de lado a lado. A esa hora faltaba una (hora) para la pleamar, así que en lo seco sólo se veía arena, aunque supongo que cuando está abajo habrá piedra en abundancia.
Y mirando hacia la izquierda se ve una zona de rocas con bastante buena pinta, lo que no sé es con cuánta marea se podrá pasar, aunque igual de media hacia abajo ya se puede llegar hasta la punta (aparentemente cierra justo en tierra, no más allá, pero habrá que mirar ¿alguien me lo cuenta?) Me habían comentado alguna vez que, siempre alrededor de la bajamar, en esa zona se pueden sacar sargos, botonas y en la época también van a las agujas; de la playa en sí no sé más, pero alguien pesca en ella, o al menos lo intenta, porque no faltaron las tres cajas de cartón de coreana abandonadas en el extremo derecho, en la terraza de piedra que se mete un poco en el mar -y que luego creo que no se puede avanzar más hacia la derecha (inciso: a ver si aprendemos a llevarnos el cartón pa casa)
Desde el final de esta terrazuca de la derecha están sacadas las siguientes fotos; en el fondo, y con el agua clara como estaba hoy, se podían ver algunas piedras sueltas, supongo que más adentro el fondo será más bien mixto o incluso de roca pura.
Y, nada, poco más que contar, que media hora tampoco da para más excursiones (al final fue un poco más y acabé llegando tarde); de vuelta, y antes de encarar la cuestina, saqué otras que reflejan las "cabañas" que hay por allí, igual en alguna hasta hay alguna lanchina... ¡lo que daría yo por darme una vuelta en ella!
Otro día a ver si por fin acabo llegando a La Cascareira, que en los mapas y vistas aéreas tiene muy buena pinta. Os mantendré informados.
P.D. Ahora venga, a contarme pescatas en Coedo
P.D.2 Las Barrosas, La Cascareira, Las Rubias, El Picón, Coedo... zona toda que me gustaría conocer, tener en foto y después... igual sacarle algún pez