martes, 26 de febrero de 2008

Las agujas prefieren el calor 1

Como veo que la pesca de aguja cuenta con practicantes en el blog, os pongo el texto de un artículo publicado en feder MAR hace tiempo. Lo he releído y la verdad es que he encontrado algunos fallos, pero prefiero dejarlo tal como fue enviado en su momento.



"Las agujas prefieren el calor"

De manera injusta se llega a infravalorar las posibilidades deportivas de ciertas especies. Entre ellas merecería la pena destacar, sin lugar para la duda, los mujoles y las agujas.

Pertenecientes al Orden de los Sinentognatidos, se caracterizan por su esbelta figura sobre cuya fotografía prevalece, en claro predominio, la proporción alargada sobre cualquier otra. La única aleta dorsal la veremos asentada muy atrás, a la altura de la anal. Sin duda contribuye a particularizar ese aspecto singular y atrevido una boca en forma de pico, con dos acusadas mandíbulas repletas de puntiagudos dientes. Estoy describiendo a la que damos en denominar como aguja común o corsito. Un bello, espléndido pez que alcanza tamaños notables, sobre todo en la costa noroeste de la Península Ibérica. No resulta extraño capturar ejemplares que superan los 90 centímetros de longitud, con un peso que de sobra alcanza y sobrepasa el kilogramo y medio en la balanza.


Allá por el mes de abril-mayo se aprecia la arribada a las cercanías del litoral de nutridos cardúmenes. Buscan las aguas calientes, las zonas más someras donde proceder al imperioso desove estival.




La época ideal en que podemos suponer la presencia de agujas varía año tras año. Este fenómeno depende claramente de parámetros como la temperatura y la estabilidad de las aguas. Los huevos flotantes precisan gradientes Celsius moderados; la dinámica de las marejadas invernales no supone un factor positivo para la supervivencia de los mismos. A partir de estos índices, supuestos a finales de la primavera y durante la siguiente estación, resulta notoria la variabilidad en torno a otras circunstancias incógnitas, que no se evidencian, ni permiten al observador profano adivinar, ni predecir. Así que, esperando la llegada, el inicio de la temporada, haremos bien en probar suerte durante el periodo de mareas vivas de abril o de mayo.


El “corsito” aprecia significativamente la mar encalmada, las mareas que hacen coincidir la pleamar y las horas centrales del día, con el aro solar en su punto más elevado. No obstante, se acercarán durante el flujo con mares de cierto porte y aquellos días en que la superficie marina se ve agitada por el fresco aire del nordeste, fenómeno meteorológico tan natural en la azotada línea litoral del Mar Cantábrico.



Los bandos acostumbran a situarse cerca de la superficie y a distancia. Raramente invaden el terreno donde acostumbran a deambular sargos y lubinas. Se quedan como en un segundo plano, esperando en actitud acechadora la arribada de algún elemento nutritivo que la corriente de reflujo se encarga de vehicular. Alevines de peces, cefalópodos, crustáceos...una amplia variedad de alimentos satisface al ánimo de subsistencia. Ello nos permitirá dar un contenido claramente relajado a las jornadas de pesca.


Como cebos objeto de predilección destacaría la lámina de chipirón, especialmente durante los meses de abril y mayo; la tira de sardina, caballa o aguja en pleno verano; la gamba a poco que comience el otoño; la pulga, durante todo el estío y comienzos otoñales. ¡Qué he dicho! Sí, está empíricamente constatada la toma sin desdén de trozos de congéneres.


El macizado o cebado se convierte en un acto ineludible a fin de dar por cumplidos los requisitos que la técnica impone. La única oportunidad de alcanzar a una colonia en movimiento se logra con garantías atrayendo al circunspecto animal. Si optamos por acudir a un cebo como la pulga, es conveniente machacar previamente unos puñados. Para ello precisamos un pequeño cubo y un cilindro de madera, materiales simples que sustituirán a un efectivo mortero. La pasta de anchoa no va a defraudar expectativa alguna, si la vertemos tal y como haríamos para fijar al sargo. La corriente de fondo se encargará de acercar tan irresistible y completo aroma a las especializadas y sensibles narinas de la aguja. El chipirón, bien triturado y usado con moderada insistencia, dejará una puesta poblada de ávidos beloniformes.

Conociendo varios conceptos acerca del comportamiento, las necesidades y prevalencia, ahora se hace preciso poner a punto el material y los aparejos. La elección de la vara, como no, queda sujeta a las preferencias individuales. Si a pescadores ribereños les agrada compartir la caña de fondo (de alta potencia y en torno a los 5 metros de longitud) para estos menesteres, creo que se muestra más eficiente portar cañas de alta sensibilidad y dotadas de ligereza. Con un blank de carbono, unos 5 a 7 metros y potencia entre 10 y 50 gramos, puede ser suficiente, siempre que esté concebida para ascender pesos de hasta 1,5 kilogramos, al menos.


Debemos lanzar un flotador a cierta distancia y un cebo liviano. ¿Para qué necesitamos un gran y pesado carrete? A precios bastante económicos encontramos modelos fiables, con ratios de recuperación elevados y capacidad parra albergar unos 150 metros de nailon del 0,28 o 0,30 milímetros de sección. Es un hilo de calidad, suficiente para el objeto que nos hemos propuesto.


El bajo de línea adaptado a la norma, el sistema que los aficionados han estandarizado a lo largo de la historia, conviene al tipo de comportamiento de la especie. Se compone de un flotador o boya, con preferencia de color vistoso rojo o naranja y unos treinta gramos de peso. Personalmente me decanto por los de neopreno, estables, fáciles de lanzar y manipular y muy visibles. Se sitúa en el sedal madre, bien fijo. A tres o cuatro centímetros fijamos un emerillón pequeño,pero de calidad, tono oscuro. Luego un largo brazo, de entre 1,5 y 2 metros. Los finos dientes configuran una sierra capacitada para desnaturalizar hilos groseros. Por ello se tiende a exagerar la sección, llegando a prepararse terminales en el 0,45.




Seguimos...

18 comentarios:

joabp dijo...

Oeoeoeoe.... agujitas, venid con papá... :-)

Dani dijo...

Las agujas cuando era guaje si que me prestaba cogelas a bolla.Y de aquella cerda de cabo peñas salian unas muy muy grandes.Y la forma de arrastrar la bllla lateralmente es unconfundible!
Un saludo

Víctor dijo...

Muy logrado Sargoloco. Yo este verano pasado cogí bastantes a espini, dan un poco el coñazo cuando vas a por lubinas, pero bueno, son divertidas y alegran la tarde si no hay otra cosa, además están bien ricas. Una tarde saqué siete en Touriñán, una enorme, pasaba del kilo y medio bien,nunca vi una tan grande ni mis compañeros de pesca tan poco. A ver cuando pillo el equivalente en robalo. Un saludo.

sargoloco dijo...

LA verdad es que tengo ido bastante, esas tardes de primavera.

MAcizanfdo algo en la piedra y esperando y largando con un pipio largo por la superficie, con caballa, sardina, chipirón, pulga, incluso con tiras de aguja...pues las pesqué y disfrutas un montón.

Con señuelos es divertido -como dice víctor- y pondré alguna foto en el siguiente capítulo.

UN saludo.

tpsk dijo...

Algunas saqué, son muy divertidas la verdá sobre todo las un poco grandes cuando saltan.
Hace 2 sábados por Tapia con Josinv nos asomamos a unas puestas guapas, estaba el agua como cristal y en una buena habia un paisano con pinta de local muy pesquin con dos varas lanzando en largo con boyon y macizando mucho,lo vimos sacar un pínfano como un brazo, me decía josinv que es bastante típico de la zona, era 16 de febrero,viene temprana la temporada?

Un saludo

Fernando dijo...

Muy bueno el articulo sobre la aguja.
Por mi zona, la misma de Ramontxu, es un animal no demasiado codiciado tal y como se expone. Pero por lo que veo, por vuestros lares, si que tiene aceptacion hasta llegando a realizar partidas de pesca en su busca.
Algunas ya he pescado pero siempre de manera accidental, no buscandolas.
Despues de leer el articulo, los comentarios y las entradas al foro, me esta entrando el gusanillo de "molestarlas". Parece una pesca divertida y como aqui no se aprecia, tal vez sea productiva.
Una duda, gastronomicamente que tal son? En lata en aceite si las he visto a la venta, pero en pescaderias por aqui no se ven, asi que no tengo ni idea.

joabp dijo...

En la zona de Pto. de Vega (no sé exactamente dónde, pero supongo que en Vigo, que es lo típico), al menos sacaron 3, una creo que enorme. En cuanto me saque yo alguna o me entere de más, ya lo pongo en avisos :-) El tiempo está loco!

XONDIO dijo...

Aqui por Bizkaia es un pez poco apreciado. Nosotros cuando lo queremos pescar lo solemos hacer con quisquillas, tirando el corcho lejos y recojiendo poco a poco. Las mas grandes que he cojido pesarian kilo y medio, pero lo normal es que sean bastante mas pequeñas.

sargoloco dijo...

Fernando, por mi zona (luarca y alrededores, en Asturias) sí que son codiciadas y muy consumidas.

La forma en que la preparan en mi pueblo es en escabeche, aunque tb se hace buena empanada. Y fritas, pues tb se consumen, pero claro, es que en mi pueblo somos asín, todo lo que cría el mar pa dentro...

XONDIO dijo...

Yo si las he comido en y si estan buenas.Hace 15 dias pescamos una y la puse en escabeche. Pero la verdad que no conosco a nadie que las vaya a pescar y por norma general son soltadas a la mar(en el mejor de los casos) o dejadas en las peñas.

jibion dijo...

Pues sí que recuerdo el artículo, si; y escuchad, no puedo presumir de arrancarle buenos sargos y lubinas a la mar, pero de estas, bufffffff!!!...

La verdad es que para mi estos peces, estas flechas de plata, me traen a la memoria aquellos estíos adánicos en los que no hacer nada era el quehacer cotidiano... Cómo recuerdo los paseucos por la calle del paseo y tomando la entrada del túnel, nos dirigíamos a las pozas donde nos aguardaban los pulpos, las esquilas y las pequeñas julias y pintos, porque de tanto tiempo que teníamos por ocupar,paradójicamente, lo hacíamos todo a la vez... no acabábamos de desanzuelar un par de julias y ya estábamos brincando por las rocas para ir a vigilar las esquilas que iban llenando el retel, y de paso, a la zapatera avariciosa que desde debajo iba sacando del mismo aquel "oloroso" trozo de sardina, pero sin arriesgar y asomando solo la pinza del agujero, porque parece que nos veía venir...Y con el balde del serrín lleno de esquilas y dos docenucas de julias y pantones, a casa a comer, (rápido, como faltando la fe), para volver a coger la caña (pero esta vez, la "seria", la fuerte, la de cinco metros de fibra de vidrio y un diez mil modelo "así era él", ja ja ja, que pesaba por lo menos un kilo...menos mal que la edad también trae "posibles" y el tiempo, nuevos materiales, porque me imagino con el brazo hecho fosfatina si hoy tuviera que ir con aquel "cohete")para ir escapados a coger las dos primeras horas en el muro, justo detrás de la gasolinera, con las esquilas aún translúcidas, frescas y puras... Y allí andaba ya el señor Juan, uno de esos veteranos que lo hacían todo fácil, que te daban las mojarrillas pequeñas cuando marchaban, que te daba cebo y en tono paternal (casi de abuelo)te decía dónde tenías que lanzar.... Qué tiempos... Muchas gracias por el artículo, y por todos los recuerdos traídos...Aunque ha sido la aguja, la que me ha refrescado la memoria, y no me avergüenza decir que me he emocionado, sí; La aguja... Porque cuando las pleamares matutinas nos robaban el pedrero, íbamos al muro, con una luz distinta, fuerte,de mediodía, y el jaleo del coche de la cruz roja con el "bimbó" atronando en la megafonía (lo del bimbó es una extrañeza, hablo del año 1995), y al asomar la cabeza y mirar a "la meseta", veíamos,con esas láminas de alga marrón meciendo los rayos de sol, las agujas, con la cabeza metida entre la espesura, y meciendo la cola, como si estuvieran buscando algo todas a la vez... Y allí llegábamos de nuevo para "estorbar", pasando entre sus narices un pequeño rapala de tres cm que rehusaban de contínuo (aún lo conservo, y sonrío al recordar la línea del 0,40 anudado a él y el plomo de cinco gramos a cuatro pulgadas del enganche...)y era cuando desarmábamos aparejo y volvía asomar la sardina, cortada magistralmente y que, esta vez sí, provocaba la furia incontenible de las flechas de plata... Gracias de nuevo, y saludos.

Dani dijo...

Hola
Fernando,hay gente que no las puede ni ver pero a mi me encantan cortadas en tacos y adobadas con ajo,saben muy bien asi,como si fueran alas de pollo.
Te recomiendo probarlas...
Un saludo

sargoloco dijo...

MUy buenos comentarios, chicos.

JIbion, te sales, consigues introducir un relato emotivo, ensoñador y que nos hace a todos salta al lado de los recuerdos. Gracias, tío.

Pablete dijo...

buena y divertida pesca primaveral (sobretodo las "kileras"). Yo las calo con parrocha y enguadando o macizando con ídem.

Antes las preparaba fritas, pero este último año las empecé a preparar guisadas con tomate, no quedan tan secas, y están para chuparse los dedos.

Fernando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fernando dijo...

Puse en el comentario anterior que me estaba entrando el gusanillo de ir a "molestarlas", pero despues de leer vuestras participaciones, estoy afilando las uñas, tengo los dientes largos y el estomago me esta rugiendo de tanta receta de cocina...
Gracias a todos.

joabp dijo...

Pos ná, yo madrugué el domingo, llego a encima del mar y tremendo oleaje, vamos, que imposible ni siquiera bajar a la puesta, que la barría; total, que pal muelle a mojar el aparejo, que otra cosa no hice... que me esperen pal próximo finde :-) Ah!, y confirmo que tan caralludas se cocinen como se cocinen.

sargoloco dijo...

A ver si pongo la parte final.

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