lunes, 7 de abril de 2008

Finis Terrae




Decididos a pescar unos sargos fuimos este sábado hacia la “tierra prometida” de Galicia; en principio sería Valdoviño por la mayor proximidad, pero el nordeste insidioso y la lectura atenta de las “tablas de la ley” del Windguru, y creyendo con fe en ellas, nos atrevimos a alcanzar Finisterre sabiendo que allí no habría viento (alguno tuvo que meter el dedo en el borreguillo para creer). Asombroso, en el fin del mundo hacía sol, calor, muchísimo calor en la piedra y no se movía el aire, y el agua cristalina como en pleno verano.

Tras varias vueltas de rigor en las imposibles carreteras de la zona (el único cartel que encontramos estaba todo tachado y donde ponía Queiroso habían añadido “As” delante, con que palante y patrás llegamos desde Lires, centro de operaciones hasta Muxía y de allí, vista la mar parada, (nos vaticinaron unos y otros la imposibilidad de sacar sargo con un día así) bajamos a la Punta Buitra o Voutra, que ya sabíamos mítica entre otros por las indicaciones del titular de esta página, como siempre.

Tenía la mar un golpe muy bueno y al llegar ya los vimos brillar bajo el agua. Al principio fue casi pescar a pez visto, tirándoles encima la xorra blanca, que fue prácticamente el único cebo que quisieron; era lo único apropiado que teníamos con la transparencia del agua. José aneció con la gamba y no pescó nada hasta el final del día que sacó un par, eso sí uno de más de kilo y medio. Con tripa de chipirón, que preferían sin duda a la tira, acordaros de ella que merece la pena, saqué alguno cuando la mar movió algo más. Perdimos muchos también, sobre todo con la tira de chipirón desaferraban con facilidad, siempre parece que los más grandes; uno muy bueno me rompió el 0,23 Seaguar, que fue con lo que pescamos.

Pero el caso es que tampoco entraron locos, por momentos sí más seguido, pero hubo que ir alternando tres puestas para ir sacando y por cierto todo fue prácticamente sin enguadar; con poca cantidad de cada vez, porque a la segunda cucharada ahí estaban las bogas, que no molestaron demasiado si no se macizaba, así que casi pescamos “a pelo”, una sensación nueva y muy agradable: el paisano con su anzuelo y su cebo y la mar infinita, tal cual.

También estaba lleno de muíles enormes que rondaban la punta como tiburones y la mayor impresión del día: pasaron rozando la piedra, de verdad, a cinco metros de mí, al alcance de la mano, un grupo de unos seis calderones, enormes, de un bronce tostado jabonoso, que dejaron el rastro de una antigua emoción que nos recuerda que aquí estamos, en medio de una naturaleza todavía viva y salvaje pese a todo.

El domingo la cosa se torció, bajamos a la zona de Monte Gordo, y aunque habíamos pescado bien el año pasado, mira que “me habían dicho” que aquello es veceiro, pues esta vez lo primero que nos engañó fue el tiempo: el aire empezó a salir ya por la mañana, pero al ser Nordeste pegaba por la espalda de una pared de cien metros, abajo estaría bueno, la mar perfecta; llegamos allá y ya empezaba a molestar, cómo se mete el viento por las rendijas en esta tierra, a la media hora ya estaba insoportable y a la otra media imposible. Sujetamos la vara baja como podíamos, plegándole un tramo a los 7,30, pero no se podía ni lanzar ni vivir y además la mar se metió en exceso con el viento. Aún así, dibujando, sacamos alguno más y alguno grande que se perdió. Precisamente uno muy grande se le escurrió de la mano al enseñárnoslo a José , que el domingo se había reconciliado con la xorra y la pesca, y le cayó por un largo tobogán de piedra, detrás iba el pescador, ciego, que si no le hace un placaje el hermano cae al agua detrás del pez.
Lástima que me habría gustado hacer un montón de fotos y vídeos, pero me dejé la tarjeta de la cámara en casa, así que alguna sacamos con el teléfono, la última foto son los sargos del primer día y la de la mar es en Touriñán, que fuimos de visita, ahí ya soplaba "algo"; para la próxima lo intentaremos de nuevo.

Un saludo compañeros.

9 comentarios:

jibion dijo...

Hola Luis Trapiello, un buen relato y mejor crónica de las jornadas, técinicamente perfecta; me gusta leer detalles como ese de los calderones, debe ser emocionante, yo nunca he visto animales salvajes de ese tipo tan cerca, es una imagen que bien vale mil días de pesca... Y hablando de la pesca, estupendas capturas, los picudos son de impresión, aunque me ha sorprendido ese capricho de rechazar la gamba y preferir la xorra blanca; muchas gracias por transmitir todo esto... ¿sabes qué?, que ese es el típico detalle que me haría volver a casa diciendo "no había nada"... He de confesar que nunca he puesto gusanas en un pedrero si no era con la intención de sacar porredanos y julias... así me va, je je je... Saludos y enhorabuena por la pesca!!!

sargoloco dijo...

LUis, bonita aventura. Unos sargos impresionantes detrás de los que hay mucha lucha y gran capacidad para dejarse la piel en abnegada búsqueda. EL finde fue horrible en cuanto tiempo y me imagino bien lo arduo de dar con una puesta en toda esa zona tan enorme.

¡Chapeau! y un fuerte saludo.

Luis Trapiello dijo...

Qué tal Jibión, pues sí que la visión tan tan cercana de los calderones, ya los había visto otras veces pero de lejos, ya valió por el viaje. Al subir también vimos una abubilla, que nos iba llevando lejos de su nido levantando la cresta, nunca había visto una. En cuanto a la xorra, la de agua la comen bastante bien, aunque probablemente habría sido mejor quisquilla o gamusín, que no conseguimos al final. Con el agua clara tienen que ser cebos "naturales" y la gamba que casi siempre vale para todo pues parece que no siempre. En cuanto al chipirón, la tripa la beben, pero macizando con el propio chipi y pescando con tira Carlos te podrá contar lo que da de sí.
Carlos, qué contarte a tí de lo abnegado de encontrar dónde pescar. Eso sí, en esta zona infinita te pudes perder (en todos los sentidos) decidiendo dónde, lo cual también no deja de ser en el fondo el paraíso soñado del pescador, sobre todo del que dispusiera de diez días seguidos para quitar el "mono" de todo el año.
Saludos.

Víctor dijo...

Vaya paseos os dais por mi tierra. Yo soy de Cee, ahí al lado y todo por ahí -desde a Buitra y Rio Negro hasta Carnota- es por donde más voy. La señal de AsQueiroso es mítica, jajajajajaja, muy fácil perderse por todas esas pistas, Talón, Vilela, Nemiña, Queiroso. Sólo viendo que la carretera principal es la de Touriñán y que todas esas pistas salen de ella ya lo dice todo. Pero que siga así que es por lo que la zona está como está. Los guris se van por la carretera buena de Finisterre a Mixía y todo esto queda justo en medio, dejando de momento a salvo y bien aislado una de las zonas de costa más salvaje que quedan.

La pescata es de fábula, sobre todo con esa nordestada que deja el agua como ya visteis, aunque bueno, llevamos todo el invierno con el agua así, como un vaso de clara -el mar como un monte y nada, el agua clara como una fuente. Me imagino que tendríais los sitios para vosotros porque la gente de allí ni se asoma con el viento así. Felicidades y un saludo a todos.

Luis Trapiello dijo...

Gracias Víctor. Qué suerte tienes de vivir en un lugar tan privilegiado, y sí que merece la pena perderse por esas carreteras con tal de que siga siendo así de salvaje toda la zona. Un saludo.

sargoloco dijo...

S'i, una zona preciosa que aunque presenta algunas muestras del llamado feismo, conserva una pureza en las aldeas de piedra, en los sotobosques y en las dunas de nemi;a, de rostro...tengo la suerte de viajar bte por esas veredas en mis desplazamientos laborales y siempre aprovecho para sacar una foto aqu'i, otra all'i.

Ya siento todo como parte m'ia, despu'es de 8 primaveras viviendo en galicia.

tpsk dijo...

Buena pescata y relato Luis, enhorabuena.
Parece que el sábado comían los sargos, el grupo de Sito también pescó bien por robaliceira, bueno algunos, Sito por generoso y aventurero se comió un bolillo.
Estoy con vosotros en que esa zona es una maravilla que ojalá permanezca así mucho tiempo. La primera vez que estuve en Nemiña y Rostro me enamoraron pa siempre, creo que no me cansaré de visitarlo y que siempre habrá algun rincón nuevo a descubrir.

Un saludo

Luis Trapiello dijo...

La naturaleza y sí, el feísmo, esas casas acabadas de ladrillo visto con altillo, la enorme piscifactoría de Lires con gaviotas ahorcadas, (donde por cierto nos guardaron el pescado en cajas con hielo), los coches con volante Momo y raya detrás del que se asoma una púber que te pasa por la derecha a 160, la empanada de lamprea, los mil y un gaiteiros, el que mete candela al monte si no lo dejan cazar, las zanfoñas de Ortigueira, los baldadiños, el exército guerrileiro y el pazo de Meirás, y tántos tópicos, ciertos o falsos, que conforman una imagen mítica de esta tierra y estas gentes tan queridas a donde volvemos siempre.
Gracias Toño, algo había oído de lo de Sito. Por cierto, me gustaría visitar tu página, cómo puedo entrar?. Saludos amigos.

tpsk dijo...

Luis no se tu email, el mio lo ves en mi perfil, tonologic@hotmail.com , mandame un email y te mando invitación.

Un saludo