viernes, 25 de enero de 2008

Pesca con pocos recursos...

... sin morir en el intento. Así podría empezar estas reflexiones, que me vengo haciendo estos últimos seis meses; quizás si ahora mismo no tuviera nada de material comprado y volviera pues eso, seis o siete meses atrás, sabiendo lo que sé, metería algún que otro euro más de mano, pero bueno, ahora tampoco voy a tirar lo que tengo (habrá que reaprovecharlo)... en fin, que os cuento (un poco de mi vida, y así también me presento):

Hace unos años –como 20- cuando tenía alrededor de 15, me entró el gusanillo de la pesca, viendo a unos chavalines sacar chicharrinos –supongo- en el muelle de Luarca; y mira que tanto mi abuelo como un par de mis tíos siempre estuvieron pescando, pero hasta entonces no me había dado por ahí. En fin, que empecé a ir con alguno de ellos, y con algún vecino alguna que otra vez (lo típico al empezar, al menos en aquellas fechas, una caña de bambú, un Sagarra heredao, unas anillas de alambre y a pescar agujas; y otra vara del mismo bambú y pa los farrios); poco más que eso, aunque luego sí que me agencié una caña un poco mejor y le seguí dando, así como otra y un carrete ligero para meterme con las truitas a cucharilla por el Barayo y el Frejulfe, de la mano de un gran amigo y maestro (en esto de la pesca) de Villapedre (él sabe quién es, ¿a que sí?). Entre tanto pasaron los años, aficioné a mis padres a la pesca que ahora tienen más material que yo (pero por poco tiempo, eh!), me puse a trabajar, a casarme, a tener fillos, en fin, que hacía como diez años que no iba de pesca, hasta que me da por mirar en un kiosco y veo una revista de pesca donde escribe un tal sargoloco pa los amigos (jeje) y ¡hala!, a retomar el asunto (ya le estoy “eternamente agradecido” por hacerme recordar lo bien que le hace al ánimo de uno esta afición).

Como no sabía si tendría manera ni de mojar la caña una sola vez, pues fui y, en plan ahorrador, me pillé una Evia de 4,10 de fibra de vidrio, acción 75-175 (creo recordar ahora mismo de memoria) y con el carrete que había utilizado diez años atrás para las truchas (un Okuma que me costó algo así como tres mil pelas de aquella, con nada menos que tres bobinas incluidas), con la bobina mayor instalada, y mucha ilusión, a mojar el cebo a la ría de Navia y por los muelles de la zona, porque, aparte de pocos recursos materiales, tengo pocos recursos temporales (entre el working y la family me queda alguna que otra noche o de amanecida). Y claro, considerando que tenemos, a mi modo de ver, tres factores que pone el pescador –materiales, tiempo y fundamentalmente conocimientos-, y yo no tengo ninguno de los tres, y menos del tercero, pues a seguir leyendo a falta de pescar peces. Pero bueno, alguno que otro sí que fue saliendo, y aunque ahora llevo más de un mes sin poder ir –cosas de las mudanzas-, espero poder seguir sacando, aprendiendo y contando cómo lo hago, para que me corrijáis lo que voy haciendo mal, que seguro que es mucho (ajá, pensabais que esto era para contaros cosas nuevas, pues no, es para preguntar).

Pos nada, por hoy ya os he dao bastante la brasa, próximamente, o al menos eso espero, pondré algo de mis aparejos, a dónde voy, etc. Cualquier ayuda será bien recibida. Feliz pesca y cuidadín por los pedreros!

P.D. Cuando hice las fotos no pensaba pa nada en publicarlas, así que son “de las de la cocina”, jeje.

P.D.2. Espero, de ahora en adelante, hablar menos de mí y más de pesca, pero era pa que supierais a qué ateneros...