miércoles, 7 de mayo de 2008

Temporada de chipirón

COmo estamos ya en temporada de "chipi" os pongo artículo publicado hace tiempo en federpesca MAR. ANimaros.

Los chipirones pertenecen a los cefalópodos, moluscos emparentados con el caracol de tierra y la almeja, por mencionar dos ejemplos; en esencia se trata de las fases juveniles del calamar común y especies afines.

Disponen de 10 tentáculos y constituyen un recurso de primer orden para la pesca industrial, dada la demanda inacabable por parte de la sociedad de consumo; asimismo y en lo que a nosotros -pescadores deportivos- nos atañe, lo podemos considerar como un cebo de excelsa magnitud.

Las formas de empleo son múltiples, las especies amantes del mismo, variadas...mas en esta ocasión, intentaré centrar el artículo en un reflejo que involucre y sintetice todo el protocolo que lleva asociado como inconmensurable medio de acercar sargos y lubinas a la franja de acción de la caña, sobre todo con la técnica del flotador.

Partiendo de la base que lo ideal sería disponer siempre de ejemplares frescos, se me antoja que la única posibilidad consiste en acercarse de noche a los espigones iluminados de algunos puertos, a cuyo alrededor se concentran estos moluscos.

Mediante el empleo de jibidevones y el método de lanzar y recuperar, estaremos en condiciones -con suerte- de apresar unos pocos. Ya hemos practicado en este sentido, o al menos sí hemos compartido la visión de compañeros, desde la más tierna edad, con una vara corta, en las noches del estío. No obstante, y contando con la aparición de la diosa fortuna, se me antoja improbable capturar bastante cantidad a los efectos que nos ocuparán las horas siguientes.

Claro que, la ventaja trascendental en el estado de frescura es que guardará todas sus propiedades inmaculadas: una de las primordiales respecto al producto congelado es que se hundirá con superior facilidad (sobre todo si no se ha descongelado totalmente), circunstancia muy beneficiosa; además, si el sustrato marino resulta arenoso, la tendencia a que los granos de arena se adhieran a la superficie es menor en el primero, de forma que se prestará a ser visualizado y percibido con rapidez por los sargos que cerca se hallen.

De todas formas habremos de conformarnos con adquirir en los mercados la cantidad suficiente de producto congelado. Seremos perspicaces al buscar las ofertas que de vez en cuando aparecen y hacer entonces una voluminosa compra.

Pero tranquilos, que todo esto estará sujeto a discusión en un momento.


Normalmente suelo encargar unas cajas de 5, 10 o 15 kilogramos, con el objetivo de afrontar la temporada, no sólo del sargo sino también de la lubina, fiel devoradora de este manjar. La traba es de grueso calibre: el precio... coyuntura que desalentará a numerosos entusiastas si de gastar unos cinco euros por kilogramos se trata; en su descarga, valoraremos también que el rendimiento es muy, pero que muy superior a cualquier otro tipo de sustancia.

Sea de la forma que fuere, una salida de pesca precisará al menos tres kilogramos de material. Personalmente, prefiero descongelar una o dos cajas grandes y procesarlo al unísono, guardando en bolsas individuales el volumen ajustado a cada partida ( para mí, unos 4 kilogramos sería la cantidad ideal).

La mecánica de troceado varía de acuerdo con los gustos, las cantidades a operar o la propia e individual idiosincrasia del aficionado. Creo conveniente resumirlo en dos principales: troceado con cuchillo y picado a máquina.

En el caso primero será preciso contar con una afilado cuchillo de cocina, de hoja ancha y larga. Procuraremos que no descongele totalmente, de forma que podamos practicar cortes transversales sobre la masa (se parece a un taco congelado) lo más finos posible. Una vez obtenidos varios de estos “filetes”, incidiremos con la hoja en varias direcciones hasta obtener segmentos de reducidas dimensiones, en torno a los 0,5 centímetros cuadrados, o menos.



La idea es conseguir un cebo que desarrolle el espíritu competitivo en los peces pero no lleve a saciarlos en demasía; que emane aroma y sea capaz de ocupar una volumen grande de agua, pero que no flote en demasía.

Resulta un tanto tedioso -cuando no fatigante- este sistema. Es recomendable proteger la mano con la que sujetamos el bloque mediante un guante apropiado, evitando de esta forma una posible quemadura por congelación. Será conveniente, así mismo, disponer de una tabla (de madera o de plástico) que alcance generosas dimensiones.

Engorroso, ¿no?..por ello lo mejor es disponer de una trituradora. Yo me sirvo de una máquina destinada al embutido, de aquellas antiguas conservadas para la matanza familiar del cerdo.

Para aquél que no haya visto un modelo, consta de un cuerpo cilíndrico que incorpora un eje metálico con muela en espiral, una manivela, una cuchilla en la parte frontal; importante es el tamiz ( cilindro circular que se adapta a la boca de la máquina y que está agujereado), cuya amplitud de poro determinará el tamaño del grano...¡ y ya está, así de simple!

Fáciles de montar y de limpiar, ocupan poco espacio y se consiguen a módico precio en las ferreterías. Aún hoy se siguen fabricando. Incorporando un pequeño motor eléctrico nos evitaremos el esfuerzo físico que supone picar 20 o 30 kilogramos. O podemos comprar el artilugio ya montado, calculando que en este caso el precio se dispara hasta multiplicarse el montante por seis o siete.

Antes de proceder a triturar el chipirón esperaremos a que esté debidamente descongelado, siendo suficiente una noche de reposo. Sólo hay que acordarse de mantenerlo en el exterior, dentro de un barreño de plástico y tapado a conciencia.

Situaremos la picadora en un lugar alto, de forma que la materia triturada caiga en un recipiente adecuado, como puede ser un cubo de boca ancha. Con el uso de la máquina de embutidos, se extrae un producto de grano variable según el cilindro que se instale. Recomiendo una consistencia que sea mezcla de papilla con pequeños trozos.

En la boca de carga vamos introduciendo dos o tres ejemplares de cada vez, con sumo cuidado y atención por evitar cualquier contingencia que determine un aciago final a esas óptimas previsiones. Iremos picando hasta finalizar, dejando unas cuantas unidades al objeto de subvenir los requerimientos de carnada. Al final, quedará un producto más o menos granulado, inmerso en cierta cantidad de líquido (de las vísceras y del hielo) que no retiraremos, ya que es conveniente para la fermentación.



En la boca de carga vamos introduciendo dos o tres ejemplares de cada vez, con sumo cuidado y atención por evitar cualquier contingencia que determine un aciago final a esas óptimas previsiones. Iremos picando hasta finalizar, dejando unas cuantas unidades al objeto de subvenir los requerimientos de carnada. Al final, quedará un producto más o menos granulado, inmerso en cierta cantidad de líquido (de las vísceras y del hielo) que no retiraremos, ya que es conveniente para la fermentación.

Mañana hay convenida una jornada con los compañeros; guardaré dentro de una cubeta con tapa cuatro kilogramos; el resto, a bolsas diferenciadas... y directamente al congelador. No viene mal verter un puñado de sal de grano grueso dentro de la bolsa con la debida antelación.

Ya contamos con engodo a base de chipirón, guardado a buen recaudo: constituirá sin lugar a dudas un gran apoyo cuando las condiciones meteorológicas nos indiquen el día óptimo para pescar sargos.

Queda trabajo aún: ultimar la preparación del cebo.


Sigue...

Por el Rostro

NO es muy buen video, pero es una excelente playa.

A la playa del rostro se llega bien por Lires, por una que hay justo antes de Cee o por la variante antes de finisterre. Las aldeas plantadas tras el arenal disponen de buenas pistas asfaltadas hace años ( en los 90 era una pista de tierra que en invierno estaba muy mal).

Por Padris se entra al borde este de la playa, desde donde tomé este video. Se baja con el coche hasta abajo.

Luego, la pista por la duna deja dos lugares buenos donde dejar automóvil. EL mejor es el del medio, que nos acerca rápido a la zona de la barra, pues esta playa suele tener en el medio un promontorio que sale formado por los aportes del río.

Toda es buena, con mares de sur deja calar. El gradiente permite lanzar con olas de dos metros, pero también es playa que se cierra de tiempo y se vuelve imposible por las corrientes.