viernes, 30 de mayo de 2008

El primer pizcuervu


Saludos, amigos de la pesca.
Esta semana, tras una quedada bíblica, hubo un instante en que la mar se alborotó un poco y me arrimé con la caña al lado de casa. Decicí pescar sin macizo y con plomo ligero por el fondo, (últimamente sacamos algunos sargos así), algo salió, alguno bueno se me cayó al colgarlo, la zona era complicada, y uno tan hermoso como este conseguí sacar. Qué pez tan precioso. Nunca había sacado uno (Si es que me queda todo en la pesca, soy un guaje!). El combate fue extraordinario, ya que pescaba a ras de agua entre piedras y en cuanto lo arrimaba pegaba otra carrera hacia abajo y hacia los lados. Creí que no sería capaz de sacarlo; por suerte había armado con un Seaguar 0,26. No hace mucho perdí otro más grande con un 0,23, así que soñaba con pescar un sargo "imperial" para sentirme un pescador de sargo más completo. La cosa es que haciendo un análisis biológico "en zapatilles" me fijé en la boca, y los labios, extensibles hacia abajo, como las picas, aunque menos marcado, lo que revela a un ignorante como yo que el bicho en cuestión come del fondo, con que una vida a boya y, me imagino, la escasez de ellos, hacen que nunca le hubiera visto las rayas hasta ahora. Me dio incluso pena matar un ser tan bello. El próximo lo suelto.
Os cuento para acabar que lo conseguí meter con mucha dificultad entre un canal de piedras con la ayuda de una ola y al bajar por él, agachado, con la emoción, noto una sombra y.. me pasó una ola por encima, pero la adrenalina hace que ni te enteres; si os fijais en la foto estoy pingando y con cara de susto, que la quise hacer antes de que se le desvanecieran las rayas (pido disculpas por la sangre, que no vi). Justo tributo y cumplimiento de la máxima: el que quiera peces...
Saludos.

P.D. Con xorra blanca y pesó 1,490.