domingo, 7 de septiembre de 2008

Los 7 "magníficos"

Artículo publicado en Feder MAR
Los 7 "Magníficos"
Cuento una historia de cangrejos, de seres provistos de ágiles patas y escurridizas costumbres; va de la Clase Crustacea, que incluye miles de especies, muchas de las cuales habitan el medio marino y forman parte del espectáculo visual que adorna las tardes del deportivo pescador.

Éstos pertenecen al Orden de los decápodos, es decir, disponen de diez extremidades. Además se les califica como braquiuros, pues el abdomen se encuentra replegado en la parte ventral de un cuerpo acorazado -lo que se viene en llamar cefalotórax-, cavidad recubierta por una cáscara protectora de composición calcárea y donde se aposentan los órganos primordiales que sustentan la vida del animal.

Todos disponen de un par de pinzas o quelas y cuatro pares de patas, las últimas de las cuales pueden estar ensanchadas para nadar o ser afiladas para trepar, o bien disponen de un diseño talmente que resulta específico para disimularse bajo el sustrato.

Habéis leído –lo doy por seguro- infinidad de textos referidos a este grupo de intrigantes seres, tanto en tratados de biología como en publicaciones divulgativas de toda índole; por ello aquí no voy a reproducir el “coñazo” que seguro no viene al caso...bastante amplitud tendrá el tema si conseguimos sustanciar las diferencias entre varias especies que presumen de un notable interés como cebos; a fe mía que sí, que lo lograremos...¡Vamos allá!
Son los “siete magníficos”, uno a uno y por día de esta semana de picadas vacilante, aislados de entre la multitud de especies afines en un “casting” cuya premisa en convocatoria pública se puede resumir como: “se buscan los mejores cangrejos para cebo en la pesca con caña”

Cumple, entonces, dar comienzo con una relación donde se explicitan las características y peculiaridades de cada uno de ellos, junto a las formas más habituales -y las concepciones “atrevidas”- de prepararlo para el pez, así como el espectro de teleósteos que se nutren con más asiduidad del mismo.

Sitúo en primer lugar el nombre científico de mayor difusión junto a un resumen de las denominaciones comúnmente aceptadas; estas últimas han sido extraídas, entre otros, del Catálogo de Denominaciones de especies Acuícolas Españolas (Tomo II-FROM-Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación-1985) publicación que reúne, por sí sola, gran interés; también de una buena guía (fauna y flora de las costas-Fechter / Grau / Reicholf- Blume Naturaleza -1985-1992 Naturart, para edición española). Todo ello con el único fin de dar rigor al conocimiento práctico sobre especies que encontraremos con frecuencia en la costa, a poco que nos percatemos.
“Portunus latipes”, el pequeño cangrejo de arena, “diablo” que habita entre los cristales, el cangrejo “calavera” para muchos... De tamaño reducido (medimos el caparazón de lado a lado), uno a dos –como máximo tres- centímetros, y colores claros pardos a verdosos (dependiendo de las singularidades del lecho arenoso), se entierra con gran iniciativa y pulula en la línea de litoral al son de las olas, buscando afanosamente nutrientes.

El modo habitual que permite una pronta captura consiste en frecuentar una playa de arena donde seamos conocedores de la presencia del decápodo. La morfología más corriente, para hacernos una idea aproximada, se visualiza sobre arenales con resaca, cubiertos de arena blanda y no muy compactada de manera que permita a esa criatura efectuar sus característica operación de encubrimiento y acecho. La tonalidad propia dará lugar a las adaptaciones que evidencian los diferentes patrones de color del “Portunus latipes”.

Iremos de noche, con una meditada elección cerca del momento de luna nueva, tiempo estable y marejadilla como mucho. Un paseo con vadeador, linterna frontal y un cubo harán el resto, si caminamos por la zona mojada y vamos dirigiendo la mirada fija con mucho interés en la franja inmediatamente superior. El cangrejo aparecerá en un instante, cuando la capa arenosa que lo cubre es barrida por el agua. En esa mínima fracción de tiempo prenderemos a mano el ejemplar, profundizando unos centímetros con el fin de evitar la evasión Habrá algún fallo, motivado por la pericia del animal, pero si la población es abundante, en unos minutos dispondremos de una cantidad asaz para subvenir los requerimientos de una salida.

No se conserva bien, salvo si lo introducimos en pecera que disponga de una base de arena, mecanismos de oxigenación y una depuradora; por ello será un cebo a manipular en las 24 horas siguientes a su recolección.

Su modesto porte hace que prevalezca la elección de anzuelos de formato curvo y magnitud proporcionada: un número 1 al 6 (según calibre), convendrán conmigo que se ajusta a la premisa. Varias son las posibilidades de ascar el “diablillo”:

Fijado mediante hilo elástico (dar muchas vueltas) en la parte abdominal y sin introducir en el cuerpo; clavado, comenzando por la parte baja y extrayendo el arpón por el caparazón... se corresponden con dos formas populares de efectuar la fijación. Gracias a la primera lo conseguimos mantener vivo, mermará el lance pero nos ayudará para pescar de cerca, en la punta de las olas, con plomo y equipo ligero; de acuerdo con la segunda posibilidad, será un cebo garante en condiciones de mala mar y cuando hagamos una prospección alejada, tanto en arenal como en bañeras y canales dispuestos en regiones de conformación rocosa...doradas, sargos y alguna lubina no cejarán en el empeño de tragar este incomparable cebo pesquero.



“Xanto poressa”, así, sin salirnos de la nomenclatura oficial, ya que no parece que le hayamos otorgado un reconocimiento popular; al menos reconozco ignorar apelativos vulgares para este cangrejo de costumbres recogidas y circunspecto proceder. Si aunamos las peculiaridades de su existencia, junto a la nula calificación comercial, habremos deducido la explicación a tanto desdén.

Puede alcanzar un cefalotórax de hasta cuatro centímetros; las quelas son evidentes, poderosas, con los extremos teñidos de un tono oscuro; La capa es variada con un claro predominio del matiz gris pardo a verdoso (los ejemplares que recojo, como se muestra en la fotografía relacionada, toman una combinación bastante homogénea).

El “xantón”, como lo llamaré a partir de ahora (¡por favor, requiero ayuda sobre denominaciones populares!) vive recluido bajo grandes piedras, de donde sólo emigra para cazar toda suerte de seres que pasan a su alcance.


Lo aprehenderemos alzando pedruscos en la línea de máximo reflujo, mejor en mareas vivas. No goza de la movilidad de una sapa, ni tan siquiera de la capacidad de enfrentamiento de que hará gala el presumido cámaro; por ello es una presa sin peligro alguno.

El “xantón” se conserva realmente mal, todo son problemas pues no resiste fuera del ambiente acuoso más allá de unas horas, y para acabar el calor lo degrada enseguida. Por otro lado, creo que no debemos considerar a éste como una carnada habitual, dado que no se manifiesta de manera prevalente en el ecosistema.

Todas las técnicas detalladas en los esquemas son susceptibles de ser aplicadas, y seguro que los sargos –principalmente- agradecerán semejante oferta.

“Pachigrapsus marmoratus”, cangrejo corredor, mulata, sapa bruja... para el difundido por antonomasia. Siempre bajo piedras o en rendijas, en puertos y playas pedregosas; siempre habitando la línea que separa el seco de la parte húmeda; con un cefalotórax amplio, unas desarrolladas quelas, y una capa variada pero que se concreta en los tonos oscuros verde al gris, pardo al azabache... peculiaridades que le marcan sin paliativos.

La sapa se recoge preferentemente a la mano, levantando pedruscos en el momento en que estos se ven librados de la acción de la marea. También se puede emplear un salabre que se deja reposar, siempre de noche, con un trozo de sardina dentro. En los puertos, las paredes están pobladas por colonias de mulatas que se pueden recoger (con cierta agilidad de movimientos) si nos desplazamos de costado en un bote.

Una esquina fresca y a oscuras, un cubo amplio donde no se encuentren amontonadas y unas gotas de agua salada al día, aprovechando ese interludio para descartar los individuos muertos...simples recomendaciones que facilitarán una reserva para un par de semanas, al menos.

Como vemos en el esquema 3, no hay proceder tan rápido como seccionar las dos pinzas e introducir un anzuelo ( desde el 4 al 3/0) entre una y otra.


Sigue...