jueves, 4 de junio de 2009

el mar de los sargazos

Ya que la lubina ha desaparecido por esta zona, hay que dedicarle algún día al siempre agradecido sarguito.
Y parece increible que se pueda pescar en ciertas condiciones. Ayer por la mañana, en pleno día, con el mar absolutamente parado, el agua transparente y a priori todo en contra, salieron estos bonitos peces, en las 3 primeras horas desde bajamar:


Los pesos aproximados: 1 de 1.450 gr, 4 de 1.100 gr, 1 de 1.000 gr, 6 entre 700-800gr y el resto de 1/2kg, más 2 extras que se apuntaron a la fiesta y alguno que pudimos devolver al agua (un gran inconveniente de la pesca del sargo es que en muchos sitios no puedes devolverlos sin embalar).

Con un bajo de fluorocarbono del 0.20, la boya más pequeñita de que disponíamos, a ras de agua, agachaditos y susurrando, para no asustarlos. Quizá con una boya más pequeña se hubiese sacado algo más, en cuanto notaban la resistencia soltaban el cebo y se hacía muy dificil clavarlos.

Los grandes salieron todos del mismo sitio, en una sierra a 20 m de la orilla, bajo un gran banco de muiles.

Esta fue la pesca de ayer.

La de hoy la ha puesto Sargoloco en la entrada anterior. No ha mencionado que se escaparon 2 submarinos:

Uno de ellos, que debía de acercarse a los 2 kilos, cayó cuando ya estaba levantado en el aire, al romperme el bajo por la mitad. Cometí un error de principiante: no comprobar el hilo antes del lance.

Y otro aún más grande, que dobló como una pajita la arcadia de Sargoloco (la primera arcadia parabólica que veo, debe de ser un prototipo jejeje). Este quizá anduviese sobre 2.5 kilos. Una pena, rozó el bajo en una sierra ...

... y hasta otra!.

Con aguas tan claras, ¿hay sargos?...



En estas dos instantáneas (tomadas hoy por la mañana) vemos cómo están las aguas. Quizá este panorama pueda disuadiros de intentar pescar sargos. Y tal vez ese razonamiento suponga un criterio acertado. Estamos habituados a ver ese mar ( tomado, con aguas tapadas...) que consideramos idóneo a los efectos de capturar sargos a boya. Fuera de este escenario idílico pensamos que poco se puede hacer.

Con humildad y sin quereros adoctrinar en el uso de la boya, os corroboro con mi experiencia que no, que es más que factible la empresa.  

Junio es un buen mes. Una primavera envejeciendo, aguas que tomar calorías, sargos que arriman a la piedra a alimentarse. Muchos aún estarán en desove tardío ( el sargo puede frezar varias veces). En esta estación he visto  siempre sargos en fase de reproducción. Y en enero y febrero.

Pero tocan aguas claras, un mar poco envidiable salvo para la práctica de la pesca submarina y para la interposición de múltiples aparejos de pesca. Y, aún y todo, ahí está los sargos.

Pero, ¿cómo engañarlos?

Dos puntos fundamentales:

-Buscar sierras sumergidas y costa muy baja: el esparido toma esas vías para alimentarse. Las algas, los mejillones y percebes son su menú.

- Montajes adecuados: después de varios lustros pescando sargos, el uso de bajos de fluorocarbono me parece indispensable en este entorno. Y calar con mono de baja sección, apremiante. 

Pones un 0.26mm y nada, no pican. Bajas a un 0.21mm y ya notas contactos en la boya. Aligeras la boya, buscando la más liviana, y ya la hunden.

Aún así, las picadas son irritantes, por la desconfianza. Os conmino a dejar al sargo tomar el cebo, a no tirar rápido. Sólo cuando perdemos la boya de vista por el fondo diremos que un sargo estará bien clavado.

Son simples consideraciones que os harán transformar una jornada cargada de connotaciones pesimistas en un día esplendoroso en capturas y la consiguiente diversión.



Las fotos están tomadas hoy. Ligera brisa noroeste virando a nordeste, con mar de menos de 1 metro. Aguas claras.